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viernes, 14 de febrero de 2014

Una cómoda con corazón ...

Hace unos 3 años y medio, mi hija se fue a estudiar fuera...  ¡¡¡Zas!!!... ¡¡¡Shock!!! no estaba en mis planes.. No, no... por favor,  todavía no puede irse... no está preparada para volar... YO NO estoy preparada para dejarla ir...¡No! ¿por qué hemos llegado a este momento tan rápido..? ¿no podemos esperar otros dos años...? uno al menos... o aunque solo sea medio...
Todo  pasaba de forma imprevista y sin haberlo pensado... por  una  absurda suma de coincidencias, un ridículo giro de los que a veces da la vida,  a traición y sin avisar, ...el caso es que ahí estaba yo: al pie de un autobús despidiendo a mi hija .Aunque ya en ese momento estaba segura de que es así como deben ser las cosas, ... a pesar de la certeza absoluta de que ella debía ir detrás de sus sueños sin dudarlo... la  tristeza  se me derramaba en forma de  lágrimas sin que pudiera hacer nada por evitarlo.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Gracias

Gracias...

Si le tengo que agradecer a alguien el tener una habilidad y una maña especial  para las actividades manuales, tú eres la primera persona que puedo recordar a quien se lo debo. No eres la única, pero eres muy  importante y es justo que te recuerde...

Desde siempre te he visto crear objetos preciosos, delicados, perfectos hechos con mimo, casi con devoción...es  increíble que salieran de tus manos...
Lo digo porque las recuerdo ya con arrugas, manos de dedos curvados, deformados por la acción del trabajo duro, el frío y el paso del tiempo...
También recuerdo con admiración la fuerza y  el carácter que siempre mostrabas. Seguramente por eso saliste adelante  a pesar de todo... Desde muy pequeña sin madre, lejos de tu casa y los tuyos, sin maestros, sobreviviendo al dolor y el miedo de la guerra;  en un tiempo cruel  sin apenas oportunidades...
Más tarde y superado todo eso, cuando una calma apacible había llegado por fin a tu vida... de nuevo a la batalla; la más dura, la más difícil.
Durante años libraste una lucha diaria e inútil contra la terrible enfermedad que iba llevándose a tu marido. Lenta e inexorable, le fue robando todos vuestros recuerdos sin que pudieras hacer nada por  rellenar ese enorme vacío... hasta que ya no hubo nada más que llevarse... hasta que  incluso tu nombre hubo desaparecido...
Tierna pero resistente y dura a la vez : los pies  hundidos en el suelo y el corazón rebelde, honesto, libre... ¡cuánto tuvo que costarte aceptar algunas cosas...!